Guía práctica · actualizada en junio de 2026
En la zona atirantada del puente, la calzada se organiza como 2 carriles + 1 carril reversible + 2 carriles. Ese carril central no pertenece de forma fija a ningún sentido: se asigna a la dirección con más tráfico en cada franja horaria para repartir mejor la capacidad.
Un carril reversible es un carril que cambia de sentido de circulación según la hora del día. Cuando la mayoría del tráfico va en una dirección (por ejemplo, por la mañana hacia un lado y por la tarde hacia el otro), dedicarle un carril extra a ese sentido aumenta la capacidad sin necesidad de construir más calzada.
El sentido del carril reversible lo fijan los gestores de la vía y se señaliza sobre el propio puente con aspas rojas y flechas verdes en pórticos sobre cada carril:
El puente se inauguró en noviembre de 1991 con dos carriles por sentido y mediana. La demanda lo desbordó casi de inmediato: en marzo de 1992, con la Expo a punto de abrir, se eliminaron la mediana de hormigón y los arcenes para arañar un carril más. En los viaductos de acceso cupieron tres carriles por sentido, pero en la zona atirantada —más estrecha— solo había sitio para cinco carriles en total. La solución fue convertir el carril central en reversible, y así sigue más de tres décadas después. Es, en la práctica, un racionamiento de capacidad: el carril se presta al sentido que más lo necesita en cada momento.
Las obras de ampliación en marcha (sustitución de los 88 tirantes y ensanche del tablero) buscan precisamente acabar con esta configuración y dejar tres carriles fijos por sentido.
Como en casi todos los carriles reversibles urbanos, el reparto sigue el patrón de los desplazamientos diarios: más capacidad hacia el sentido de entrada a la ciudad por la mañana y hacia el de salida por la tarde. Aun así, el horario concreto puede variar por obras, incidentes o decisiones puntuales de tráfico, por lo que no publicamos un horario fijo: lo que hacemos es estimar el estado en tiempo real a partir de la velocidad y los avisos de los paneles.
Nuestros propios datos confirman que el patrón no es una regla exacta: hay días en que el sentido «contrario al esperado» circula más rápido durante horas, sea por obras nocturnas que alteran la mañana siguiente, por un accidente o simplemente porque los gestores de la vía han decidido otra cosa. Por eso este sitio mide en lugar de suponer.
El carril reversible es seguro si se respeta la señalización, pero no perdona las distracciones. Algunas reglas prácticas:
No tenemos acceso directo al sistema de señalización del puente: la DGT no publica en sus datos abiertos el estado de las aspas y flechas. Lo que hacemos es inferir el estado probable combinando varias señales públicas: la diferencia de velocidad entre ambos sentidos (el sentido con el reversible abierto tiende a circular más rápido a igualdad de demanda), los mensajes de los paneles informativos (VMS) de la DGT y las incidencias registradas en el tramo. El resultado se acompaña siempre de un nivel de confianza, porque es una estimación, no una lectura oficial.
Además, los usuarios que cruzan el puente pueden reportar el estado real desde el monitor con un solo toque. Esos reportes nos sirven de verdad-terreno para validar y calibrar la estimación: sabemos, por ejemplo, que la señal de velocidad acierta más cuando la diferencia entre sentidos supera los 5 km/h, y el sistema pondera cada señal en consecuencia.
Puedes ver esa estimación, junto con la velocidad por sentido, en el monitor en tiempo real, y el reparto típico por franjas en el resumen semanal.