Guía · publicada en junio de 2026
Llegar al puente a la una de la madrugada y encontrarlo cerrado es una experiencia que conviene ahorrarse. Mientras duren las obras de sustitución de tirantes, los cortes totales nocturnos son parte de la vida del Centenario. Así funcionan y así puedes anticiparte.
Hay maniobras que no admiten tráfico encima: izar costillas metálicas para ensanchar el tablero, trasvasar carga de un tirante viejo a uno nuevo, hacer pruebas de carga. Para esas fases se programa un corte total, habitualmente de 22:00 a 06:00, eligiendo noches de baja demanda. El objetivo es que la operación termine antes de la punta de la mañana; por eso a veces verás el tramo recién reabierto pero aún degradado a primera hora.
De noche, con la obra señalizada, lo más eficiente es seguir el desvío oficial: está pensado para el caso y el tráfico es escaso. Las opciones de cruce alternativas (puentes urbanos, rodeo por el norte por la SE-30) están descritas en la guía de alternativas; valen también para cortes imprevistos por incidente.
Los cortes nocturnos se ven con claridad en nuestro histórico: la velocidad del tramo desaparece o cae a valores anómalos durante la noche y se recupera de golpe con la reapertura. En el resumen semanal, esas noches aparecen como mínimos llamativos en el rango del día; es una forma curiosa de auditar, con datos públicos, que la obra va cumpliendo sus ventanas. Si cruzas a menudo de madrugada, añade la portada del monitor a tu rutina de salida: son diez segundos.