Historia del Puente del Centenario: el coloso de la Expo 92

Guía · publicada en junio de 2026

A finales de los años ochenta, Sevilla preparaba la Exposición Universal de 1992 y necesitaba cerrar su ronda de circunvalación, la SE-30. Faltaba lo más difícil: cruzar la dársena del Guadalquivir por el sur sin estrangular el puerto. La respuesta fue el puente más ambicioso construido en España hasta entonces.

El problema: cruzar alto y sin tocar el agua

Sevilla es el único puerto fluvial comercial de España, y los buques que remontan el Guadalquivir necesitan paso franco hasta los muelles. Cualquier puente al sur de la ciudad tenía que dejar un gálibo de 46 metros de altura libre —más que un edificio de quince plantas— y un canal de navegación sin pilas intermedias. A eso se sumaba que la SE-30 llegaba a ambas orillas a cota baja, de modo que el puente necesitaba largos viaductos de acceso para ganar altura: en total, la estructura mide 2.016 metros.

Los ingenieros

El proyecto se redactó entre 1986 y 1987 y lleva la firma de José Antonio Fernández Ordóñez y Julio Martínez Calzón, dos de los grandes nombres de la ingeniería civil española del siglo XX. Optaron por un puente atirantado: un tablero colgado mediante abanicos de cables desde dos pilonas de 110 metros. El vano central salva 265 metros, lo que lo convirtió en el puente atirantado de mayor luz de España en el momento de su inauguración.

Los 88 tirantes de acero, de entre 25 y 145 metros de longitud, son los que dibujan la silueta que hoy es parte del perfil sur de la ciudad. Quien llega a Sevilla por la autovía del Sur lo ve desde kilómetros antes que la Giralda.

Construcción a contrarreloj

Las obras se ejecutaron entre 1989 y 1991, en paralelo a la transformación urbana más intensa que ha vivido Sevilla: la isla de la Cartuja, las rondas, la estación de Santa Justa. El puente se inauguró el 15 de noviembre de 1991, con meses de margen sobre la apertura de la Expo. Su nombre completo, Puente del V Centenario, alude al quinto centenario del primer viaje de Colón, la efeméride que articuló toda la Exposición.

Pequeño desde el primer día

La historia menos contada es que el puente quedó corto de capacidad casi de inmediato. Se inauguró con dos carriles por sentido y mediana, y en marzo de 1992 —antes incluso de abrir la Expo— hubo que eliminar mediana y arcenes para habilitar un tercer carril. En la zona atirantada, más estrecha, no cabían seis carriles: solo cinco. Así nació el carril central reversible que, más de tres décadas después, sigue marcando el ritmo del tráfico sevillano.

Aquella solución «provisional» de 1992 es la que las obras actuales de sustitución de tirantes y ensanche del tablero pretenden cerrar definitivamente, con tres carriles fijos por sentido.

El puente hoy

Por el Centenario pasan hoy más de 100.000 vehículos al día, cerca de un 9 % de ellos pesados. Es el punto de paso obligado entre el Aljarafe y el sur metropolitano, la costa de Huelva y la de Cádiz, el puerto y media Andalucía occidental. Cuando el puente tose, Sevilla entera se constipa: por eso construimos un monitor en tiempo real que vigila el tramo las veinticuatro horas.

Más datos verificados, en el puente en cifras y en la ficha general del puente.